Entre las asanas, la pose de la mantis en hatha yoga no ha tenido mucha suerte, ya que, al cambiar una letra en la palabra «tittibhasana» y convertirla en «tittibhasana», comenzaron a llamarla la pose de la luciérnaga. Existen otras variantes de nombres para esta asana: avefría y pequeña ave acuática. La variante original se realizaba acostado: las manos sostenían los dedos gordos de los pies levantados y extendidos ampliamente. Luego, el ejercicio se empezó a realizar con apoyo en las manos.
La postura de la mantis en hatha yoga es una de aquellas que implican mantener el equilibrio. Para realizarla, se necesita un buen nivel de flexibilidad y estiramiento y un excelente dominio del cuerpo. Aunque no se considera una de las asanas más difíciles, no se recomienda que los principiantes la intenten hasta que hayan alcanzado un cierto nivel de preparación física. La postura es tal: la persona se sostiene con las manos, con las piernas extendidas hacia arriba.
El beneficio de esta postura corporal es que todos los músculos y huesos del esqueleto se fortalecen. Dado que el énfasis está en las manos, las muñecas se fortalecen especialmente y los brazos se vuelven más fuertes. Como este ejercicio es de equilibrio, se desarrolla el sentido del equilibrio, se perfecciona el aparato vestibular, y la persona se vuelve más segura de sí misma. La tensión de todo el cuerpo estimula todos los órganos de la cavidad abdominal.
1. El ejercicio debe comenzarse desde la postura fundamental de la Montaña.
2. Luego debes ponerte en cuclillas y, inclinándote lo más bajo posible, estirar las piernas y levantar la pelvis.
3. Hay que pasar la mano detrás de la rodilla. Las palmas deben mantenerse firmemente contra el suelo.
4. Continuando presionando firmemente las palmas contra la esterilla, comienza a transferir lentamente el peso del cuerpo a las manos. Las piernas se despegarán gradualmente del suelo.
5. Al exhalar, endereza las piernas lo máximo posible y al tensarlas, intenta apretarlas contra los brazos.
6. Endereza los brazos lentamente.
7. Para mantener el equilibrio, es necesario distribuir el peso de manera uniforme entre los bordes de las palmas. Se debe cuidar que el peso no se desplace hacia las partes externas de los brazos, por lo tanto, hay que tratar de presionar las bases de los pulgares e índices contra el suelo.
Durante la ejecución del ejercicio, pueden ocurrir los siguientes errores:
1. Al principio, la inclinación hacia adelante no es lo suficientemente baja. Esto no permitirá continuar el ejercicio de manera efectiva.
2. En el cuarto paso, las manos no están lo suficientemente cerca de los hombros. Esto será un obstáculo para transferir el peso del cuerpo a las manos correctamente.
3. En el séptimo paso, las bases de los pulgares e índices no están lo suficientemente presionadas contra el suelo, por lo que el peso se desplaza hacia las partes externas de los brazos, lo que no permitirá mantener la asana el tiempo necesario.
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