Después de las fiestas, volver a los entrenamientos a menudo resulta más difícil de lo que parece. El ritmo cambia, disminuye el nivel de actividad física y surgen dudas: por dónde empezar y cómo no hacerse daño. En este artículo comprenderás cuándo realmente vale la pena retomar los entrenamientos, cómo elegir la carga adecuada y cómo establecer un régimen para que las sesiones vuelvan a ser regulares. El material te ayudará a comenzar con tranquilidad, sin sobrecargas ni decisiones apresuradas, teniendo en cuenta el estado del cuerpo y el ritmo real de vida.
Durante los días festivos y de Año Nuevo, generalmente disminuye el nivel de actividad física. El patrón de sueño se altera, la alimentación se vuelve más calórica y se prolongan los intervalos entre las actividades. Como resultado, el cuerpo se adapta temporalmente a un ritmo más tranquilo. La resistencia disminuye, los músculos se fatigan más rápido y la carga habitual se siente más pesada que antes.
Es importante entender que esta es una reacción normal del cuerpo a la pausa. Estos cambios no significan una pérdida de forma o deterioro de la salud. Con un regreso gradual a los entrenamientos, los indicadores se recuperan.
Después de las fiestas, a menudo surge una resistencia interna para comenzar las actividades. Esto está relacionado con varios factores:
Cuando una persona compara el estado actual con cómo estaba antes de las fiestas, la motivación disminuye. Es importante tener en cuenta que una pausa en la actividad física es parte del ciclo vital normal, no un error. Comprender esto reduce el nivel de estrés y ayuda a abordar el siguiente paso con más calma.
Un error común es posponer los entrenamientos hasta recuperar por completo la rutina, el sueño o la alimentación. Durante este tiempo, el intervalo solo aumenta. Al cuerpo le resulta más difícil adaptarse después de una pausa prolongada que después de un comienzo breve y tranquilo.
Debes comenzar con un volumen mínimo. Incluso un solo entrenamiento corto a la semana ayuda a iniciar el proceso de regreso a la actividad física y disminuye la resistencia interna.
Antes de volver a los entrenamientos, es importante evaluar objetivamente el estado actual:
Esta evaluación no es para buscar limitaciones. Ayuda a elegir el formato adecuado de las sesiones y evitar una carga excesiva. Un inicio gradual permite que el organismo se adapte sin sobrecarga y mantener la regularidad de los entrenamientos desde la primera semana.
Después de una pausa, el cuerpo está adaptado a un régimen más tranquilo. Si inmediatamente se vuelve al volumen habitual de entrenamientos, aumenta el riesgo de sobrecarga. Esto se manifiesta en un dolor muscular intenso, cansancio general y disminución del deseo de continuar con las sesiones.
Reducir la carga no es un paso atrás, sino una etapa necesaria. Ayuda a mantener la regularidad y evitar el abandono abrupto del entrenamiento después de unos días.
Para que volver al entrenamiento sea tranquilo, es importante seguir unos principios simples:
Este enfoque permite recuperar la forma gradualmente y adaptar el cuerpo a la actividad física sin estrés. Ya después de una o dos semanas, se puede aumentar la carga, basándose en el bienestar y la recuperación.
Después de las festividades, es importante elegir entrenamientos que ayuden a regresar suavemente a la actividad física y no sobrecarguen el cuerpo. En esta etapa, el objetivo es recuperar el movimiento y la regularidad, no lograr el máximo resultado.
Para comenzar son adecuados los formatos simples:
Es mejor introducir los entrenamientos de fuerza y el trabajo con pesas de manera gradual, después de la adaptación. Este enfoque reduce el riesgo de agotamiento y ayuda a mantener el interés en las actividades durante las primeras semanas de regreso.
Incluso los entrenamientos bien seleccionados no se volverán regulares sin una rutina clara. Después de las festividades, es importante no complicar el proceso y basarse en un horario realista.
Para empezar, es recomendable determinar un momento específico para las actividades y fijarlo en el horario. Es mejor elegir 2–3 días a la semana en lugar de intentar entrenar todos los días y agotarse rápidamente. La regularidad es más importante que la duración e intensidad.
Es necesario prestar especial atención a la alimentación. No es necesario cambiar drásticamente la dieta; basta con restablecer la estructura básica de las comidas y mantener el nivel de energía. Esto ayuda a sobrellevar mejor el esfuerzo físico y reduce el cansancio.
Volver a los entrenamientos después de las fiestas no es una decisión única, sino un proceso gradual. El objetivo principal no es recuperar la forma rápidamente, sino integrar la actividad física en la vida cotidiana. Este enfoque ayuda a mantener la salud durante todo el año y a regresar al deporte de manera tranquila después de cualquier pausa. Si necesitas una estructura clara de entrenamiento, programas listos y apoyo en cada etapa, comienza con la plataforma MomsLab. El nuevo formato de trabajo es especialmente conveniente para aquellos que recién regresan a los entrenamientos: el entrenador te indica por dónde empezar y te brinda un consejo claro en cada etapa, sin sobrecargas ni presiones innecesarias.
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